LA LEGUA

LA LEGUA
La legua (proveniente del latín leuca) es una antigua unidad de longitud que expresa la distancia que una persona, a pie, o en cabalgadura, puede andar durante una hora; es decir, es una medida itineraria (del latín, iter: camino, período de marcha).

Dado que una persona recorre normalmente a pie una gama de distancias, la legua se mantiene en esa gama, pero según el tipo de terreno predominante en cada país o según la conveniencia estatal, la palabra legua abarca normalmente distancias que van de los 4 a los 7 km.

Esta medida variaba según el uso que se le daba. Por ejemplo: la legua francesa medía 4,44 km (4440 m), la legua de posta medía 4,00 km (4.000 m) y la legua marina 5,555 km (5.555 m) (equivalentes a 1/20 parte de un grado).

La legua se empleó en la antigua Roma, siendo equivalente a 3 millas romanas; es decir, unos 4,435 km (4.435 m). El origen de la milla está en la parasanga persa, que llegó a los romanos a través de los griegos.

LA LEGUA CASTELLANA
Se fijó originalmente en 5.000 varas castellanas, es decir, 4,19 km (4.190 m) o unas 2,6 millas romanas, y variaba de modo notable según los distintos reinos españoles, e incluso según distintas provincias, quedando establecida en el siglo XVI como 20.000 pies castellanos; es decir, entre 5,572 y 5,914 km (5.572 y 5.914 m).

La legua de marina llamada 20 al grado (1/20 de grado de meridiano terrestre) comenzó a utilizarse en España en el siglo XVII en sustitución de la legua de 17,5 al grado, es decir, de 17,5 leguas por grado de longitud del meridiano terrestre (que mide 111,11111 km o 111.111,11 m), o sea 5,55555 km (5.555,55 m). También se emplearon las 18 al grado y 25 al grado que equivalían a 1/18 y 1/25 del grado del meridiano terrestre.

Siguió usándose de forma profusa mucho después de ser oficialmente abolida por Felipe II en 1568.

Las leguas, divididas en veinte mil pies, que equivalen a 5,5727 km (5.572,7 m), eran las utilizadas para medir los caminos de España, antes de adoptarse los kilómetros del sistema métrico decimal.

En 1769 una norma establecía marcar los caminos con los «leguarios», que señalaban las distancias. El punto cero se estableció en Madrid y se encuentra todavía en la Puerta del Sol.

Carlos IV de España, por Real Orden de 26 de enero de 1801, estableció:

Para que la legua corresponda próximamente a lo que en toda España se ha llamado y llama legua (que es el camino que regularmente se anda en una hora) será dicha legua de veinte mil pies, la que se usará en todos los casos que se trate de ella, sean caminos Reales, en los Tribunales y fuera de ellos.

USO EN LA ACTUALIDAD
Aunque la gente del campo conozca el sistema métrico decimal bastante bien, es frecuente que se use la palabra legua, ya sea en sentido figurado («tal lugar está a un par de leguas» con el significado de: «está a una distancia ni muy próxima ni lejana, a la cual se puede acceder en el día, aunque con alguna fatiga»), o ya sea en el sentido «antiguo». Se usa la expresión «se ve a leguas», «se nota a leguas» o «a la legua» para indicar que algo es demasiado obvio.